Historia

El Concejo de Valdés, situado en el occidente asturiano, con una extensión de 375 km2, se sitúa entre los más extensos del Principado de Asturias. Geográficamente presenta dos modelos diferenciados: la Marina, integrada por las 6 parroquias de la zona costera, y las 8 parroquias restantes del Interior. El relieve, accidentado, sobre todo en la zona interior cuenta con amplios valles a orillas del río Esva. Su clima templado-húmedo presenta temperaturas medias que en ningún caso alcanzan los 20º C y una humedad entre 1.000 y 1.300 mmm por m2 anuales. Estas características determinaros desde antiguo un sistema agropecuario, a la vez que orientaron la distribución y desarrollo de la población.

Las primeras noticias sobre el poblamiento del territorio de Valdés son de hace más de 300.000 años, fecha en la que se datan los primeros restos materiales pertenecientes a un grupo de cazadores-recolectores preachelenses localizados en torno al cabo de Busto. En continuidad con estos iniciales grupos poblacionales encontramos las necrópolis tumulares de La Granda, S. Pelayo, La Ronda, Piedrafita o Villuir, y las abundantes muestras de cultura castreña del Cerco de los Moros en Paredes, o El Castiecho de Otur, por citar solo algunas.

La lápida funeraria de Ovienes o la dedicada a Júpiter de Rellón de Merás, con los restos de la industria romana de extracción del oro en toda la cuenca del río Esva, confirman un continuo en el proceso histórico de este territorio conocido como Concejo de Valdés, singularizado definitivamente con la concesión en 1270 de la Carta fundacional de la Puebla de Valdés por fuero de Alfonso X el Sabio. Luarca, se configura desde ese momento en el núcleo poblacional llamado a centralizar la vida económica, política y administrativa del municipio valdesano.

En torno a las prerrogativas forales concedidas -derecho de explotación maderera, exenciones fiscales a la pesca y a la circulación de bienes, etc., a las que se añade en 1338 la concesión a la importación y comercialización de la sal- se desarrolló una intensa actividad artesana y mercantil que se reflejará, en el plano urbanístico, por el desarrollo del caserío en torno al puerto, verdadero centro neurálgico del desarrollo histórico del concejo, y en el socio-económico por la ordenación de todas las actividades relacionadas con el sector pesquero con la constitución en 1486 de la Ordenanzas del Nobilísimo Gremio de Mareantes.

Con una dilatada fachada costera, la explotación de los bienes del mar constituye en la Edad Media una de las principales fuentes de recursos del territorio valdesano. La pesca no sólo proporcionó uno de los artículos básicos de su dieta alimenticia sino que, además, facilitó la existencia de una producción excedentaria para el abastecimiento del mercado de la puebla y para la exportación a los mercados regionales, e incluso nacionales, canalizándose esa comercialización exterior, en su mayor parte, hacia las tierras castellano-leonesas.

Torre de Villademoros (Cadavedo)

Pasa por ser uno de los mejores exponentes de la arquitectura militar de la Baja Edad Media asturiana por su carácter señorial y defensivo. Su origen se remonta al siglo XV.

Personajes ilustres